Podredumbre en el PAN Córdoba con sus 1,343 militantes

 

La panista “Presidenta Electa” de Córdoba, Leticia López Landero, es un claro ejemplo de ese arribismo, oportunismo y degradación del PAN en Córdoba. Militante activa desde el año 2001, Lety López se arropó en el PAN primero ambicionando trabajo en los gobiernos municipales de Acción Nacional y junto con su marido Eduardo Luz, y “financiada” por su hermano millonario Tomás López Landero, pronto aprendió a corromper al panismo cordobés para pelear posiciones políticas.

Córdoba, Ver. (06/Oct./2017).- El PAN se convirtió en una podredumbre. En Córdoba sólo basta revisar su padrón de 1,343 “Miembros Activos” para percibir que aquellos ideales que le dieron vida en 1939 a ese partido ahora nada tienen que ver con los “ideales” y accionar de quienes se dicen panistas en esta ciudad.

El PAN en Córdoba ahora es el botín de un grupito de personajes que ambicionados por el poder han utilizado los recursos públicos e ilegales para ganar posiciones, para hacer de la corrupción una institución en el Ayuntamiento, para llevar a la ruina a esta emblemática ciudad que en 1994 los llevó por primera ocasión al poder municipal como una posible alternativa democrática para el desarrollo de la ciudad, eso nunca ocurrió.

El PAN en Córdoba ahora está nutrido de un grupo de familias y compadrazgos que han tomado el padrón de ese partido, principalmente desde el 2014, para beneficiarse del juego partidista.

Estos grupos azules hoy viven la disputa más férrea. Los tradicionales repudian a Lety López Landero a quien tachan de corrupta y ésta no se cansa de señalar a Tomás Ríos como el corrupto mayor. Son iguales.

Y así, la panista “Presidenta Electa” de Córdoba, Leticia López Landero, es un claro ejemplo de ese arribismo, oportunismo y degradación del PAN en Córdoba. Militante activa desde el año 2001, Lety López se arropó en el PAN primero ambicionando trabajo en los gobiernos municipales de Acción Nacional y junto con su marido Eduardo Luz, y “financiada” por su hermano millonario Tomás López Landero, pronto aprendió a corromper al panismo cordobés para pelear posiciones políticas.

El panismo cordobés se ha podrido en los últimos años, con sus alianzas con el PRI-Gobierno y su corrupción en el Ayuntamiento de Córdoba.

Antes de la llegada del PAN al gobierno municipal de Córdoba (1995) ese partido no existía formalmente en el municipio. Del actual Padrón, sólo se le reconoce “militancia activa” anterior a 1994 a no más de 10 panistas:

Gonzalo Uribe Martínez (1953), Concepción Aguilar (1970), Miguel Corona Jiménez (1972), Gelasio Aguilar Castro (1988),  Cecilio Aguilar Castro (1988) y José Antonio Domínguez Martínez (1988).

A partir de ellos, llegaron los “neopanistas” que beneficiados con puestos en el Ayuntamiento de Córdoba, en el primer gobierno panista de Tomás Ríos Bernal (1995) se vieron obligados a ser “militantes” de ese partido:

Victorino Jiménez Jiménez (1995), Francisco Javier Ladrón de Guevara Ruiz (1995), Ángel Fernando Luna Ayala (1995), José Domingo Medrano Vázquez (1995), Fresvindo Crispin Méndez Galicia (1995), Roberto Morayta Galán (1995), Jaime Tomás Ríos Bernal (1995), Laila Teresa Abdalá Larios (1995), Teresita Jauregui Rodríguez (1996) y María del Carmen Navedo Chávez Hita (1996), entre otros.

El padrón de militantes del PAN se “nutrió” en 2014, cuando jóvenes como Juan Gerardo Perdomo Abella (2014) vieron la posibilidad de escalar posiciones políticas.

En estos años, muchos personajes han “renunciado” al PAN de Córdoba debido a negociaciones con el PRI-Gobierno. Y sin embargo, aún siguen oficialmente en el Padrón de Miembros Activos, como el ex candidato “Independiente” a la Gubernatura, Juan Bueno Torio, o Leonardo Palma Ameca, Candidato Independiente a la Presidencia de Córdoba en el pasado proceso electoral.

La podredumbre del PAN en Córdoba está en su etapa más candente. El PAN se apuesta a seguir gobernando la ciudad bajo “los principios” de los López Landeros, famosos por sus “enjuagues” con el ahora preso Javier Duarte de Ochoa.

La renuncia de Margarita Zavala… un teatro más del “humanismo” blanquiazul.

El PAN se convirtió en una podredumbre. En Córdoba sólo basta revisar su padrón de 1,343 “Miembros Activos” para percibir que aquellos ideales que le dieron vida en 1939 a ese partido ahora nada tienen que ver con los “ideales” y accionar de quienes se dicen panistas en esta ciudad.
Juan Bueno Torio sigue siendo militante del PAN Córdoba, según el Registro de ese partido. Y con él toda su familia.
Toño Domínguez de los panistas “viejos” y uno de los que muestra su repudio a Lety López.
Mauricio Duck, el “super magistrado” impuesto por Javier Duarte de Ochoa, tiene a su familia en el padrón panista.