Una encuesta de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) en 2021 dio como resultado que el 92,5% de la población española accede a Internet a través del móvil. Este dato y muchos más demuestran que los smartphones son el dispositivo que más usamos en nuestro día a día.

Este dato puede que lo hayas escuchado alguna vez, pero sigue siendo uno de los errores que más comete la gente con sus smartphones. Lo ideal para la salud de la batería de tu móvil es que nunca completes la carga al 100% ni la agotes hasta llegar al 0%.

Al hacer esto, se consumen los ciclos de carga completos del teléfono y se daña la batería más rápidamente. Está claro que la batería se va a deteriorar de todos modos, pero lo aconsejable es no dejar que se cargue o se descargue de todo el dispositivo. No obstante, los expertos aseguran que, si de vez en cuando los hacemos, tampoco pasa nada.

Cuando se nos olvida en casa un cargador o se nos pierde, muchas veces le pedimos uno a un amigo o compramos otro sin mirar si este se adapta a las exigencias de nuestro smartphone. Esta práctica no es beneficiosa para nuestro dispositivo porque, si el cargador no se adapta al teléfono, puede ser perjudicial y sobrecalentarlo.

Cerrar todas las apps no ahorra batería

Por lo general, los usuarios son conscientes de que tener muchas aplicaciones abiertas en segundo plano puede provocar que la autonomía del dispositivo dure menos. Es por eso que muchos suelen cerrar las apps cada poco tiempo. Sin embargo, esto puede generar el efecto contrario y gastar más batería.

¿Por qué? Si se trata de una app que usamos constantemente, obligamos al móvil a que vuelva a cargarla de nuevo. En el caso de que tu smartphone cuente con la función de ‘ahorro de batería’ es recomendable que la actives para que las aplicaciones en segundo plano no gasten tanto y, así, no tengas que cerrarlas cada poco tiempo.

Llevar siempre el NFC desactivado

La tecnología NFC permite que los usuarios realicen pagos mediante el móvil sin necesidad de llevar siempre las tarjetas encima. Muchos lo tienen desactivado por miedo a que les roben, sin embargo, nadie suele ir con un datáfono por la calle.

En conclusión, desactivar el NFC y solo activarlo cuando vas a pagar hace que pierdas tiempo, pero no necesariamente hace que sea más seguro.

Desactivar el WiFi y el Bluetooth tampoco ahorra batería

Estas dos funciones puede que te ayuden a ahorrar algo de batería, pero ni de lejos es demasiada la diferencia. Se han hecho bastantes pruebas al respecto y, en ellas, se ha descubierto que el consumo cuando mantenemos el WiFi y el Bluetooth desactivado no varía mucho a cuando se tienen encendidos.

A pesar de ello, si desactivas el WiFi por motivos de seguridad, sí que puede tener sentido. De este modo, el usuario puede evitar que el móvil se conecte a redes abiertas que, normalmente, son más vulnerables.