21 febrero, 2024
Economía y Finanzas

Choferes y repartidores de apps conducen hacia su reconocimiento formal en la ley

La lucha por los derechos laborales nunca ha sido fácil, menos cuando tu ocupación rompe las formas tradicionales del trabajo, tanto que no te quieren llamar trabajador o trabajadora. Pero, quienes laboran en las plataformas digitales de transporte y reparto se han organizado y los puntos en torno a los que se han unido son seguridad social y flexibilidad.

Este movimiento obrero es internacional y su avance, dispar. En México los jornaleros digitales, como se les ha llamado, demandan su clasificación como personas trabajadoras, reconocimiento de la relación laboral, flexibilidad para ejecutar sus servicios, pagos justos y prestaciones, entre otras peticiones. Esto, de manera general, pues hay posturas opuestas.

Todo indica que las autoridades laborales no dejarán pasar esta ola mundial y están asumiendo su responsabilidad. La titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde, ha dicho que presentarán ante el Congreso una propuesta de reforma para garantizarle derechos a esta población. Para ello, ha mantenido diálogo con empresas y trabajadores.

En Ni Un Repartidor Menos agruparon sus demandas en tres ejes: derechos laborales; no violencia, acoso y discriminación, y movilidad segura. Para la Unión Nacional de Trabajadores por Aplicación (UNTA), por su parte, “todo empieza con el reconocimiento de la relación laboral y de ahí se desprenden un montón de derechos”.

Sergio Guerrero, secretario general de la UNTA, explica que eso “podría ocurrir sin una reforma, como pasó en Reino Unido o Suiza, donde los tribunales establecieron que los conductores de Uber son empleados”.

Es en este punto donde hay un desacuerdo entre las organizaciones. “Empezar por la seguridad social es una muy buena opción, porque nos va a beneficiar a todos. Para los puristas lo laboral” sería lo principal, dice Saúl Gómez, fundador y vocero de Ni Un Repartidor Menos, pero este modelo de trabajo “no tiene una sola manera de regulación”.

El dirigente considera que México puede sentar un precedente, generando derechos laborales a partir de la seguridad social. “La reforma no será perfecta, pero la seguridad social es un avance y lo más importante es conservar la flexibilidad”.

No obstante, “si dejamos a un lado el reconocimiento de la relación laboral, se enfriará este tema y no habrá manera de hacerles cumplir (a las empresas) sus obligaciones básicas”, dice Salvador Godínez, líder de la Unión de Trabajadores de Plataformas Digitales, Pasajeros y Alimentos de México (Sutram). “Estamos ante monstruos económicos que pueden hacer lo que quieran si les damos espacio”.

Sergio Guerrero sostiene que el vínculo laboral es lo que realmente mejoraría “la calidad de vida de los trabajadores por aplicación. Y esperamos que la flexibilidad no sea la moneda de cambio, porque realmente nos interesa conservarla. Después vendrían otros derechos, como el aguinaldo, vacaciones, el descanso”.

Las empresas han señalado que una “mala” regulación podría terminar con la flexibilidad. “Ése ha sido el discurso para espantar a las autoridades y a los trabajadores y frenar la reforma. Pero con la tecnología correcta se puede mantener la flexibilidad”, apunta.

Propuestas formales sobre la mesa

“Lo primero que queremos es la seguridad social en sus cinco esquemas”, subraya Saúl Gómez. Con ello, quienes sufran de algún accidente “pueden tener una pensión. También pensamos en el retiro, porque no toda la vida queremos o podemos ser repartidores, debemos tener la expectativa de llegar a cierta edad y retirarnos con dignidad”.

Desde el inicio de la pandemia, “72 compañeros han muerto” sin que tuvieran la atención adecuada y dejando sus familias sin ninguna seguridad, agrega. “Todo esto cambiaría con la seguridad social” y el modelo híbrido que aprobaron en Chile podría funcionar en México, considera.

En la UNTA, su segunda petición es el acceso pleno a la seguridad social, “que no se trata solamente del servicio médico, sino que es ahorro para el retiro, crédito para la vivienda, incapacidades pagadas y otros beneficios”.

Las organizaciones gremiales ya le han planteado sus propuestas a la STPS. En agosto, 25 colectivos, entre ellos UNTA y Sutram, entregaron un “Manifiesto de piso mínimo” con 10 puntos básicos que piden sean incluidos en el proyecto oficial. La semana pasada, en tanto, el movimiento Ni Un Repartidor Menos presentó el proyecto de un nuevo capítulo para la legislación laboral.

Algunas propuestas son la definición de las personas trabajadoras de plataformas digitales con tres categorías: eventuales, medio salario y salario completo; que la remuneración se fije por día, orden de trabajo, tiempo de conexión, boletos vendidos o kilómetros recorridos y que se extienda el alcance de las disposiciones legales contra el acoso sexual y la discriminación para quienes laboran en aplicaciones.

Fuente: El Economista.