19 mayo, 2024
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Ocho días es lo que ha tardado el juez en decidir que el futuro legal del duque de York es más que negro.

El pasado 4 de enero, tenía lugar una vista en la que sus abogados iban a defender ante el tribunal la solicitud para que desestimara la demanda por abusos sexuales a menores que le interpuso Virginia Giuffre en agosto pasado. Pero parece que sus argumentos no le han convencido en absoluto y el juez lo ha tenido claro: el príncipe Andrés va a tener que ir a juicio, una decisión histórica del tribunal de Nueva York que puede hacer tambalear -otra vez- los cimientos de la Corona británica.

Ha sido este mismo martes cuando el juez ha comunicado a las partes la determinación de que el duque de York, al que se considera el ojito derecho de la reina Isabel, se siente en el banquillo de los acusados. Hasta ahora, él ha negado con vehemencia todas las informaciones vertidas desde hace años por la demandante, Virginia Giuffre, que asegura haber mantenido relaciones sexuales con él en repetidas ocasiones siendo aún menor de edad. Pero sus negativas no han servido de nada: tendrá que convencer al juez de su inocencia.

Así, veremos por primera vez a un miembro de la familia real británica sentado en el banquillo.