19 mayo, 2024
Nacionales

Más de 200 Perros y Gatos, Sacrificados por Invadir el AIFA

A unos metros de tocar tierra, el aterrizaje de una aeronave, procedente de Oaxaca, se vio interrumpido por el andar de algunos perros sobre una de las pistas del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), lo que la obligó a volver al aire.

Cerca de 10 minutos más tarde, efectuó de nuevo la maniobra, luego de que los canes fueron atrapados y retirados del área aquella mañana del 28 de noviembre del año pasado.

Estos canes fueron parte de los 219 perros y gatos, considerados fauna feral, capturados entre el 21 de marzo, cuando se inauguró el aeródromo y el 14 de febrero de 2023, según registros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). 

El destino de todos estos animales fue el sacrificio, por encontrarse dentro del área de movimiento del AIFA, según muestran los datos obtenidos a través de una solicitud de información vía transparencia. 

Sin embargo, para expertos en defensa de los derechos de los animales y derecho aéreo y espacial, la exterminación es una solución cruel, porque se violan sus derechos, y tampoco es un método que se registre en los convenios internacionales de aviación de los que forma parte México. Pero por otra parte, no hay alternativas y asignación de presupuesto para que tengan un destino con mejores condiciones de vida, señala otro especialista en protección de animales.

“No existe justificación para matar animales sanos. Los que se encuentran en ese lugar (el AIFA), y en situación de calle en todo el país, en realidad son víctimas del abandono de los seres humanos”, señala Sandra Segovia fundadora de Todos Somos Animales.

Rogelio Rodríguez Garduño, miembro de la Asociación Mexicana de Abogados en Derecho Aéreo y Espacial, explica que nuestro país está circunscrito al Convenio Sobre Aviación Civil Internacional, conocido como Convenio de Chicago de 1944. En sus anexos 14 y 17 señalan cuáles son los protocolos y medidas que debe seguir ante la presencia de aves y otros animales en el entorno de un aeropuerto, ya que representan un riesgo para la seguridad de las operaciones aéreas.

Respecto a los animales que no son aves, subraya, los anexos establecen que los Estados deben revisar todos los días, por la mañana y por la noche, las zonas de pistas y el perímetro del aeropuerto, para que comprueben y establezcan que no existe el riesgo de irrupciones. Además, la legislación internacional señala que se tienen que comprometer y coordinarse para que los aeropuertos fijen las medidas de control de fauna para la gestión, por ejemplo, de su hábitat.

Los datos del Plan de Manejo de Control de Fauna destacan que de los animales capturados 208 son caninos y 11 son felinos, mismos a los que se les efectuó el procedimiento de eutanasia, según la información proporcionada a N+ por la Sedena.

Además de estos ejemplares también se capturó una lechuza de campanario dentro del área del aeropuerto, sin embargo, no indica cuál fue su destino.

El sacrificio no es la solución 

En marzo del año pasado el AIFA a través de la Subdirección de Recursos Materiales firmó el contrato con número LA-007HZI999-E3-2022 por 26.4 millones de pesos con la empresa Servipro de México S.A. de C. V., para el servicio de control de riesgo de fauna nociva en el aeropuerto con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2022.

En ese primer mes de operación del aeropuerto, 37 caninos y 4 felinos, resultaron las primeras víctimas de la eutanasia.

“Más allá de tenerlos que sacrificar, lo que tiene que atacarse son las causas. En ninguna parte del anexo 14 y 17 dice que se capturarán y se van a sacrificar. Cuando hablamos de cacería preventiva es que podrán ser sedados, sacados y después manejados. La decisión de sacrificarlos es de que incluso deberíamos revisar la ley protectora de animales… habría que ver por qué irrumpieron. En derecho aéreo todo debe ser preventivo”, subraya Rodríguez Garduño. 

«Matar no soluciona el problema, porque nada más estás atacando las consecuencias y no el origen del problema. Se debe concientizar a la gente acerca de la sobrepoblación y la esterilización», puntualiza un experto en derechos de los animales, que prefiere reservar su nombre para no interferir en proyectos que están trabajando de la mano con autoridades a favor del bienestar animal.

La convocatoria publicada, en febrero de 2022, del Servicio de Control de Riesgo por Fauna Nociva en el AIFA, estableció como parte de sus requisitos: identificar la fauna presente y aplicar estrategias de control para cada una de las especies que representen un riesgo para las operaciones.

Entre la descripción del servicio en el apartado XLVI aparecen las especificaciones técnicas de medicamentos para dar muerte a los perros y gatos: “De acuerdo a la NOM-33-ZOO-1995, sacrificio de los animales domésticos y silvestres”. A su vez en la sección de Captura y reubicación de fauna expone que, el sacrificio debe estar basado en la “utilización de sobredosis de anestésicos, previa o sedación”.

No obstante, el Art. 23 de la Ley Federal de Sanidad Animal señala que el sacrificio humanitario de cualquier animal no destinado al consumo humano, solo estará justificado si su bienestar está comprometido por el sufrimiento que le cause un accidente, enfermedad, incapacidad física o trastornos seniles, con excepción de especies que por cualquier causa, la Secretaría o las Secretarías de Salud o Medio Ambiente y Recursos Naturales, determinen como una amenaza para la salud animal, humana o el medio ambiente.

Para conocer los criterios o las razones para matarlos en lugar de ser enviados a refugios, se buscó a la Sedena a través de su área de comunicación social y por correo electrónico, sin embargo, no hubo respuesta. En tanto, Servipro de México, afirmó vía telefónica que tienen un contrato con la Sedena en el AIFA, pero que ellos no sacrifican animales.

Para este año, en el que por lo menos se sacrificaron 5 perros y un gato, se buscó a través de la plataforma Compranet si el contrato fue renovado o alguna otra empresa llevará a cabo el servicio, sin embargo, aún no aparece.

¿Hay alternativas?

Durante la construcción del AIFA un sinnúmero de perros se encontraron en las inmediaciones, debido a que los obreros compartían su alimento con ellos y cada vez llegaron más. Para enfrentar la problemática la Sedena abrió un albergue adyacente llamado “Los perritos de Santa Lucía” con el fin de rescatarlos e invitar a la población a adoptarlos. No obstante, el proyecto sólo fue temporal.

El problema de los perros en situación de calle o que se han convertido en fauna feral y su maltrato, no se limita solo a los municipios que rodean al AIFA. Es un problema a nivel nacional.

México es el tercer país en América Latina en maltrato animal y el primero en perros callejeros con alrededor de 28 millones de canes abandonados, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

La mayoría de perros callejeros o llamados perros de dueños irresponsable, llegan a la vía pública “debido a que sus propietarios ya no los quieren en sus casas porque dejan de considerarlos graciosos o tiernos, o porque no pueden asumir los gastos que implica el cuidado del animal, algunos otros llegan a la vía pública por extravío”, señala el Diagnóstico y Propuesta de Manejo de la Población Canina, dentro de la planta de composta del Bordo Poniente, de la UNAM, publicado en 2021.

Ante el cuestionamiento de cuál sería el manejo adecuado en lugar de sacrificar a los animales que ingresan al AIFA, Sandra Segovia propone que se les dé atención médica, rehabilitación etológica y buscarles un hogar.

En tanto el otro activista expone que no hay la capacidad económica ni humana para poder sostener a tantos animales: Si los albergues, por ejemplo de la CDMX, están saturados, ¿a dónde va a meter el Ejército a más de 200 animales? Otro problema, dice, es que continuarán apareciendo en las inmediaciones del AIFA y no se detendrá el flujo, pues hace vecindad con municipios que sufren de una gran sobrepoblación de perros y gatos.

Rogelio Rodríguez advierte que se deben implementar ajustes y medidas por parte de las autoridades del AIFA, para que sean menores las irrupciones de este tipo de fauna, porque es algo inevitable en los aeropuertos a nivel mundial.

“Se tendría que revisar con mucho mayor cuidado el objetivo de cumplir con las recomendaciones del Anexo 14, en áreas que se tiene recurrencia. Revisar la problemática en el aeropuerto y ver cómo se va a trabajar con otros organismos no aeroportuarios y organismos tanto federales como locales e incluso municipales, para coordinar e integrar una estrategia para evitar que haya esas irrupciones o invasiones en pistas o en áreas operativas sensibles”, sentencia.

Fuente: N+